Skip to content Skip to footer

La semana que puede marcar Europa arranca con una baja clave y dos salidas de máxima exigencia para el Celta

El Real Club Celta de Vigo abre una semana decisiva en su pelea por volver a Europa. Tras la eliminación ante el Friburgo en los cuartos de final de la Europa League, el equipo de Claudio Giráldez se centra ya en LaLiga, donde le esperan dos partidos de máxima dificultad: el miércoles 22 de abril ante el Barcelona en el Camp Nou y el domingo 26 ante el Villarreal en La Cerámica.

Ese calendario convierte esta semana en uno de los tramos más relevantes de la temporada celeste. El Barcelona llega como líder de LaLiga y el Villarreal como tercer clasificado, mientras que el Celta figura sexto, una posición que mantiene vivo el objetivo europeo pese al golpe sufrido en Balaídos el pasado jueves.

Momento de forma del equipo

El contexto no es menor. El Celta cerró su recorrido continental el 16 de abril con una derrota por 1-3 ante el Friburgo en Balaídos, después del 3-0 de la ida en Alemania. El cierre europeo deja un sabor amargo por la forma de la eliminación, pese a esto, para el equipo ha sido como uno de los pasos importantes del crecimiento competitivo esta temporada.

En clave de plantilla, la principal baja confirmada sigue siendo Carl Starfelt. El parte médico oficial del Celta mantiene al central sueco con lumbalgia, en tratamiento de fisioterapia y con trabajo individual. El mismo parte médico oficial incluye a Miguel Román, lesionado desde el 10 de marzo por una fractura en la base del quinto metatarsiano del pie izquierdo, con cirugía realizada el 12 de marzo y una baja estimada de tres meses.

Los malos resultados recientes

Más allá de las bajas, el dato que mejor explica el momento del equipo está en el rendimiento inmediato. El Celta se ha convertido en el segundo peor local de Primera, con 17 puntos de 48 posibles en Balaídos. En paralelo a esto, el equipo sigue mejorando sus números fuera de casa, con ocho salidas seguidas sin perder entre Liga y Europa, antes de la derrota en Friburgo. Esa doble lectura ayuda a entender por qué las dos visitas de esta semana son tan importantes: el Celta necesita apoyarse en su versión más competitiva a domicilio para sostener su posición.

El calendario aprieta

El calendario que viene por delante está perfectamente definido. Tras Barcelona y Villarreal, el Celta recibirá al Elche, visitará al Atlético, jugará en Balaídos ante el Levante, viajará a San Mamés para medirse al Athletic y cerrará la Liga en casa frente al Sevilla.

También hay un matiz competitivo relevante de cara al miércoles. El Barcelona es uno de los rivales a los que Claudio Giráldez no ha conseguido ganar en Primera, con dos derrotas y un empate en sus tres enfrentamientos. No es un dato menor, porque el partido llega, además, apenas seis días después del 0-3 frente al Oviedo y tres días después de la eliminación europea.

En ese escenario, el gran tema del Celta hoy no es una hipótesis sobre entrenamientos internos ni una previsión imposible de sostener, sino algo mucho más concreto: cómo responde el equipo a una semana que puede condicionar su clasificación europea. Tiene una baja estructural en defensa, viene de encajar seis goles entre Oviedo y Friburgo y afronta dos visitas seguidas ante rivales de zona alta. El margen de error es corto y el calendario, esta vez, lo explica casi todo.

Leave a comment