El Real Club Celta ya puede mirar la temporada 2025-26 con perspectiva. El equipo de Claudio Giráldez ha cerrado el campeonato en sexta posición y disputará la UEFA Europa League la próxima temporada, certificando por segundo año consecutivo su presencia en competición continental. Una situación que hace apenas dos temporadas parecía muy lejana y que hoy confirma el crecimiento competitivo del proyecto celeste.
La clasificación europea no llega como una sorpresa puntual ni como una consecuencia aislada de una buena racha final. El Celta ha conseguido consolidar una idea de juego, una estructura deportiva reconocible y una identidad que vuelve a situar al club entre los equipos importantes de LaLiga. Además, el conjunto vigués logra repetir clasificación europea por primera vez en más de dos décadas, un dato que refleja la dimensión real de lo conseguido esta temporada.
El Celta de Giráldez confirma que lo del año pasado no fue casualidad
Hace un año Balaídos celebraba el regreso a Europa. Ahora celebra algo todavía más difícil: permanecer. El sexto puesto conseguido por el equipo de Claudio Giráldez confirma definitivamente la consolidación del proyecto deportivo liderado desde el banquillo por el técnico porriñés. Después de terminar séptimo la temporada anterior y volver a competición continental nueve años después, el siguiente reto era sostener ese crecimiento. El Celta lo ha conseguido.
La temporada no ha estado exenta de dificultades. Hubo momentos de dudas, derrotas dolorosas y fases donde la irregularidad amenazó la clasificación europea, pero el equipo terminó encontrando respuesta competitiva cuando más lo necesitaba. Victorias importantes como la conseguida en el Metropolitano frente al Atlético de Madrid o el triunfo definitivo contra el Sevilla en la última jornada terminaron marcando el camino europeo del conjunto celeste. Ilaix Moriba firmó el gol que cerró definitivamente la clasificación continental.
Claudio Giráldez consolida una identidad propia
Uno de los grandes éxitos de la temporada vuelve a estar alrededor de Claudio Giráldez. El entrenador ha conseguido convertir al Celta en un equipo reconocible, pero que no renunciaba a la versatilidad y a la adaptabilidad para acercarse a la victoria. Una apuesta por futbolistas jóvenes y una identidad muy marcada desde A Madroa han sido la base de la plantilla celeste. La evolución de jugadores como Yoel Lago, Hugo Álvarez, Javi Rodríguez o Fer López refleja una línea de crecimiento que el cuerpo técnico ha conseguido acelerar durante estos dos últimos años.
El proyecto ya no gira únicamente alrededor de Iago Aspas. Ahora existe una estructura, una continuidad y una idea. Eso permite al club mirar el futuro con una estabilidad que durante muchos años no consiguió encontrar.
Borja Iglesias y Aspas lideraron el ataque del Celta
La temporada también deja nombres propios dentro del terreno de juego. Borja Iglesias ha terminado como máximo goleador del equipo con 18 tantos oficiales, firmando además varios goles decisivos en momentos clave de la temporada y culminando con su presencia en la convocatoria de Luis de la Fuente para disputar el Mundial con la selección española.
A su lado, Iago Aspas volvió a demostrar que sigue siendo una pieza estructural dentro del proyecto. El capitán renovó una temporada más y continuará liderando al equipo también en el regreso europeo del próximo curso. Su peso competitivo volvió a aparecer en el momento más importante del campeonato, pero también fuera del campo. El crecimiento del Celta durante estos dos años se entiende mucho mejor explicando el papel que sigue teniendo el delantero de Moaña dentro del vestuario.
Europa vuelve a Balaídos
La próxima temporada el himno de la UEFA Europa League volverá a sonar en Balaídos. No como una excepción, sino como la consecuencia lógica de un crecimiento deportivo sostenido. El Celta disputará su duodécima participación europea y volverá a competir fuera de España por segundo año consecutivo, algo que el propio club ha definido como un paso más dentro de un proyecto construido alrededor de la cantera, la identidad y la estabilidad deportiva.
Lo que viene ahora: permanecer
El siguiente reto ya está encima de la mesa. Clasificarse para Europa fue difícil, pero mantenerse lo es todavía más. El verano obligará al club a tomar decisiones importantes a nivel de planificación de plantilla, el mercado veraniego determinará el nivel de la plantilla para la próxima temporada y adaptarse a un calendario mucho más exigente deben ser las prioridades. Pero la sensación general dentro del entorno celeste es diferente a la de otros años, ya no parece una temporada aislada, parece el inicio de algo más estable.
