El portero del Real Club Celta, Andrei Radu, aterrizó la noche de ayer en Rumanía para incorporarse a la concentración de la selección rumana, en la que preparán su partido de repesca para el Mundial de Fútbol de 2026. El conjunto rumano, entrenado por Micrea Lucescu, puso rumbo a Turquía esta misma mañana, y ya se encuentran en la capital otomana para disputar su encuentro contra Turquía, en el Tüpraş Stadium de Estambul. Turcos y rumanos jugarán a las seis de la tarde de este jueves y el vencedor se enfrentará en la final de esta fase previa al ganador del partido entre Eslovaquia y Kosovo.
La llegada de Radu a la concentración fue grabada y anunciada casi como si fuese un nuevo fichaje, haciendo el símil con un club de fútbol. Tras el golpe que recibió el portero rumano durante el partido entre el Real Club Celta y el Alavés, el estado de salud del guardameta generó dudas, tanto en la afición celeste como en los aficionados de la selección rumana. El club vigués anunció este martes, a primera hora de la mañana, que el jugador rumano no tenía una lesión muscular y, tras realizarle las pruebas pertinentes, decretaron que el alcance de la lesión era una contusión en su gemelo, algo que no le mantendría fuera de los terrenos de juego, generando un estado de alivio generalizado en el lado celeste y en el “tricolori”.
Habrá que esperar hasta mañana para saber si Andrei Radu es el elegido, o no, por Lucescu para afrontar este enfrentamiento entre Turquía y Rumanía en busca de un hueco en el próximo Mundial. Es la tercera convocatoria del portero celeste desde que llegó a Vigo en el pasado mes de junio y, por rendimiento, no debería haber dudas sobre su titularidad este jueves, pero tendrán que valorar desde el combinado nacional rumano si el estado físico del portero del Celta es el óptimo para disputar un partido tan importante.
