El Celta de Vigo quedó eliminado de la Copa del Rey en los dieciseisavos de final tras empatar 2-2 ante el Albacete en el Carlos Belmonte y perder posteriormente en la tanda de penaltis por 3-0. Un desenlace duro para el conjunto celeste, que vio cómo el pase se le escapaba después de encajar el empate en el tiempo de descuento.
El partido comenzó con un Albacete más intenso, que logró adelantarse en el marcador en el minuto 18 por medio de Jefté Betancor, aprovechando una acción bien construida del equipo local. Al Celta le costó encontrar continuidad con balón en la primera parte y apenas generó peligro claro antes del descanso.
Tras la reanudación, el equipo vigués dio un paso adelante. La mejora tuvo premio en el minuto 64, cuando Yoel Lago firmó el empate con un remate de cabeza tras un saque de esquina. El gol dio confianza al Celta, que empezó a manejar mejor el ritmo del encuentro.
La remontada se completó en el minuto 75 con el tanto de Borja Iglesias, que culminó una acción dentro del área tras asistencia de Óscar Mingueza. Con el 1-2, el Celta parecía tener controlada la eliminatoria y apostó por defender la ventaja en los minutos finales.
Sin embargo, cuando el partido ya entraba en su desenlace, el Albacete encontró el empate en el tiempo añadido. Jesús Vallejo marcó de cabeza en el minuto 90+3, forzando una prórroga que cambió el ánimo del encuentro y devolvió la igualdad al marcador.
En el tiempo extra no hubo goles. El Celta tuvo más posesión, rondando el 64 %, pero le faltó claridad en los metros finales para volver a adelantarse. El Albacete, por su parte, resistió desde el orden defensivo y llevó el partido hasta los penaltis.
Desde los once metros, el conjunto manchego fue más efectivo. El Albacete anotó tres lanzamientos consecutivos, mientras que el Celta no consiguió transformar ninguno de los suyos, cerrando así una eliminación dolorosa en una competición que volvió a demostrar su carácter imprevisible.
El Celta dice adiós a la Copa del Rey tras un partido en el que tuvo la clasificación en la mano, pero en el que volvió a pagar caro la falta de contundencia en los momentos decisivos.
