El RC Celta de Vigo atraviesa su momento más delicado de la temporada. El equipo vigués ha encadenado tres derrotas consecutivas en LaLiga —ante Oviedo, Barcelona y Villarreal—, una dinámica que ha empezado a poner en duda sus aspiraciones europeas en el tramo decisivo de LaLiga. Esta acumulación de derrotas ligueras, sumadas a las dos derrotas en cuartos de final de UEL contra el Friburgo, reflejan una caída clara en rendimiento y resultados en las últimas jornadas, justo cuando el calendario empezaba a exigir mayor regularidad.
Una racha que cambia el contexto del Celta
El Celta llegó a este tramo en posiciones de pelea por Europa, con números competitivos tanto en Liga como en competición continental. Sin embargo, la secuencia reciente ha cambiado el escenario: 0-3 contra el Oviedo en Balaídos, la eliminación europea ante el Friburgo (global 1-6), 1-0 contra el Barcelona y,, por último, el 2-1 contra el Villarreal.
Tres partidos, tres derrotas y un patrón común: el equipo compite, pero no es incisivo en los momentos clave.
Uno de los principales problemas del equipo de Giráldez en este momento de la temporada es la falta de eficacia en los dos extremos del campo, en ambas áreas. A nivel defensivo falta determinación y a nivel ofensivo necesitan precisión, algo que ha hecho que el equipo encajase 10 goles en los últimos 4 partidos de Liga y acumule 1 gol a favor en los últimos 3. Y, es que más allá del juego, el dato clave está en la eficacia. El Celta está penalizando errores defensivos y, al mismo tiempo, no está aprovechando sus ocasiones.
En los últimos partidos se repiten situaciones similares: encajar primero y obligarse a remontar, dificultades para defender centros y segundas jugadas y falta de acierto en los metros finales. Ante el Villarreal, el equipo volvió a encajar dos goles en la primera mitad. Contra el Barcelona, cayó por un penalti en un partido igualado. Frente al Oviedo, fue superado con claridad en casa. El patrón se repite. Pero también es cierto que contra el Villarreal la versión del equipo fue distinta a la que venía mostrando anteriormente, generó ocasiones, quiso ser protagonista y, salvo dos desconexiones defensivas, el equipo estuvo más sólido defensivamente.
El calendario no da tregua
El problema para el Celta es que no hay tiempo para corregir con calma. El calendario entra en su tramo final con partidos exigentes contra rivales directos y equipos que se juegan el descenso. Cada jornada tiene impacto directo en la clasificación. Y ahora mismo, el margen de error se ha reducido.
Un indicativo claro de que el plan no está funcionando es la ausencia de entrenamientos de la primera plantilla este lunes y martes. Claudio Giráldez les ha dado descanso a sus jugadores para que recuperen fuerzas, se olviden de los malos resultados y, de paso, intentar recuperar a alguno de los futbolistas lesionados para este tramo final de campaña liguera.
La consecuencia directa de esta racha es evidente: el Celta sigue en la pelea, pero ha perdido ventaja respecto a sus competidores. La clasificación sigue abierta, pero el equipo necesita reaccionar de inmediato si quiere mantenerse en puestos europeos.
